sábado, 12 de enero de 2008

VI. OS DERRADEIROS CEN ANOS DO CASTELO DE MONTES

No periodo que vai (década setenta-oitenta do século XV) dende a “reconquista”, por chamalo dalgún xeito, do Castelo de Montes, por parte do Patriarca coa a axuda das tropas aliadas, que llo arrebata a D. Pedro Álvarez de Soutomaior, Conde de Camiña, para incorporalo de novo á mitra compostelá, ata o ano 1582, que arde completamente, a penas podemos datar con documentación a media ducia de xuices meiriños que saibamos que poideron habitar o Castelo de Montes. Vimos anteriormente que na época do Patriarca foi alcaide do Castelo de Montes, Xoán Presedo[1] e sendo Arcebispo de Santiago, D. Alonso de Fonseca III, fórono, D. Suero Mosquera e D. Xácome López[2], segundo a testemuña do Chantre da Catedral de Santiago, Don Xoán de Melgarejo.

No ano 1524, o día 9 de maio, despois de quedar vacante a sé compostelá, o Cabildo nomeou vicarios capitulares ó chantre D. Juan de Melgarejo e ó coengo D. Xoaquín Auñón, “…y en los días siguientes se recibió el juramento de Arias Pardo, alcaide de la Barreira, de Álvaro Xuarez de Deza, alcaide de Montes…”[3].

Este xuiz era descendente directo dos Churruchaos e donoulle, senon toda, parte das herdades que este tiña na Terra de Montes, ó Mosteiro de Acibeiro. Así atopámonos que no ano 1543 o Mosteiro, faille foro a Andrés Gamallo e a Pedro Gamallo “en una voz y más de tres voces de las heredades de Churrichao, sitas en San Martiño de Figueroa, que mandó al Monasterio, Álvaro Suárez de Deza”[4].

Finalmente, tamén por medio do Tumbo Grande de Acibeiro, podemos datar a D. Francisco del Castillo, que foi nomeado xuiz meiriño de Montes no ano 1574 polo Arcebispo D. Francisco Blanco. Foi xuiz desta xurisdición durante os pontificados de D. Francisco Blanco, D. Juan del Yermo e de D. Alonso Vázquez. No que se refire ó documento do Mosteiro de Acibeiro, do ano 1584, podemos leer o seguinte: “Hai un testimonio que Fr. Miguel de Sada, cura d’este Monasterio tomó contra un juez de residencia del Arzobispo y juntamente le notifica dos autos dados por la Real Audiencia a favor de la posesión del Monasterio. El secretario Gómez Álvarez conviene mucho que se busquen los autos sin perdonar a esta y se notifiquen de nuevo y con los autos se hallarán en el oficio las informaciones que se hicieron para ganarlos. Está el testimonio señalado con el número 1591 y se hizo el mismo año. Pasó ante Pedro Gulías, escribano”[5]. Aínda que o Tumbo Grande non pon o nome do xuiz ó que se refire, debía de ser Del Castillo, pois o día 1º de decembro de 1588, firmou como testigo, sendo xuiz de Montes, o contrato que fixeron Frei Martín García del Pueyo, no nome do Mosteiro de Acibeiro e o mestre canteiro Juan de la Fuente, diante do escribán Benito de Ogando[6].

Posiblemente fora este xuiz, D. Francisco del Castillo, o derradeiro morador do Castelo do Castro de Montes, porque sabemos que o 7 de xullo de 1594 era xuiz desta xurisdición de Montes, D. Gonzalo Varela, xa que diante del, o contador do arcebispo Sanclemente, D. Hernando de Juarte, rematou en “cincuenta y dos mil maravedís las rentas de la Retencia de Montes a García Troitiño. Pasó la escritura ante Juan Sieyro, escribano de Cerdedo”[7], e por estas datas, segundo nos declara, como vimos anteriormente, o Cardeal Del Hoyo, o Castelo de Montes, habería arredor dunha década que ardera.

No ano 1602 era xuiz de Montes D. Pedro de las Landeras. O máis provable é que este xuíz xa non residira no castelo de Montes por estar este inhabitable, tal e como se pode comprobar polo contrato que este mesmo xuiz e o mestre canteiro Juan de la Fuente firman en Soutelo de Montes, freigresía de Santiago de Pardesoa, diante do escribán Benito de Ogando, o día dez de xaneiro do referido ano, onde o mestre canteiro faise responsable de facer na torre do Castro de Montes os seguintes arranxos: “...ha de facer na fachada da fortaleza da torre principal unha parede de catro palmos de alto e outros tantos de ancho, tanto como tivera de contorno e concavida a torre... ha de poñer ademais, na parede principal sesenta ameas (colocadas en proporción); deben ser de pedra de granito labradas, de dous pés de ancho e dous e medio de alto... debe poñer tamén catro gárgolas nas catro esquinas da súa fachada”[8].
N.B. (Fago a transcripción “ad pedem literae” por considerala moi ilustrativa en tódolos seus contidos).
O contrato di así:
“Contrato entre Pº delas
Las Landeras Juez de ms
y Juº delafuente cantero.

En el lugar de sotelo demontes feligresía de santiago de Pardesoa a diez dias del mes de hebrero de mil y seiscientos y dos años ante mi scrivaº. e tesº Parecieron Presentes partes de la una Pedro Delas Landeras Juez de tierra demontes y de la Otra Joandela Fuente cantero Vzº. de la flª De san BatoLome de pereira y dixero qu estaban concertados y conVenidos E ygualados El Uno con el oe otro En Razón de la obra de de Pared y almenas que se avia de de azer en la torre Principal De la fortaleza del castro de montes, Enclusa en esta Jurisdición que don Juº desancLemente arçoVispo de Santiago, cuya hes La dich. Torre y fortaleça Tiene mandado Redificar En la forma sigueinte // quel dho. Juº delafuente cantero: A deazer en la cha. fortaleza y torre prenciPal della Una bara de pered de alto de quatro palmos y otro tanto de ancho todo lo que tubiere de contorno y concavidad La dha. torre. La qual dha. Pared a de azer de manPostería de manera que de la dhz. Pared a la parte de dentro se Pueda armar La obra de carPintería que en ella se a de azer.- Mas a de azer El dho. Juº de la fuente sobre la dha. Pared y Poner en la Principal della sasenta almenas en ProPorción Las quales an de tener dos Pies de ancho y dos y medio de alto; y an de ser de piedra de grano Labradas las quales el dho.pedro de las Landeras A de mandar Vuscar adonde El dho. Juº de la fuente Las cogiere y sacare y Puestas Junto de la dha. fortaleza con la mas Piedra, agua, arena, Varro y todas maderas para andamios que fuere necesario Para El azer de la obra de suso declarada; Con mas Le A dedar La maroma con todos Los ornamentos necessarios sentrada y Puesta en la Pared de La dha. fortaleza donde sea conVeniente Para Por ella subir Las piedras y Lo mas necesario Para el azer de la dha. obra. todo Ello A su costa y monsion y con Lo susodho. El dho. Juº de la fuente a de azer la dha.obra de Pared y almenas A su ProPia costa y monsion firme y buena y las dihas. almenas Vien sentadas y La ha de dar echa dentro de tres meses siguientes, que coRen dende yo en adelante. Por lo qual El dho. Pº De las Landeras Juez susodho. Le a de dar y pagar quarenta y cinco duºs. en esta manera: Diez Ducados que luego Le dio y Pago en Presencia De mi scrivaº. y Tsº desta carta que doi fe y dicho Juan de la fuente cantero Los recibio y los treinta y cinco duºs. rrestantes La mitad Luego quel dho. Juº de la fuente EnPezare a asentar la dha. Pared // y La otra mitad La obra echa y acavada y que si el dho. Juan de la Fuente no la yziere por las formas y En el tiempo senalado que el dho. Pedro de Las Landeras Pueda buscar oficiales Que a su costa la agan y del Pueda aver u Cobrar Lo que Los TaLes oficiales Por ello LLevaren y que Tuvieren El dho. Pedro de las landeras Juez susodho. Le a de dar carretada La dha. Piedra, maderas y mas cossas Quen estas escrituras Van declaradas Junto de la dha. Fortaleza de manera que el dho. Joan de la Fuente Por falta dello no est detenido ni sus oficiales so Pena de le pagar Todos Los gastos que se le esclarecieren por falta dello / y demas dello el dho. Juº de la fente a de poner quatro gargolas En Las queatro squinas de la dha. Fortaleza que An de echar El agua del Tejado Della y an de ser De Piedra de grano y tener de saLida fuera pie y medio y Por que cada Uno dellos cumplan Los sodho obLigaron sus Personas y vienes como Podimiento y mejor de derecho Lugar Ubiese y dieron Poder a las Justicias seglares q dellos Puedan y deban conocer; Para que Por todo Rigor de Justicia se lo agan KunPLir y Pagar Como si fuese ssa. definitiva Pasada en cosa Juzgada y Renunciaron las mas Leis de su favor y La Lei general y otorgaron scritura de contrato y obLigacion en fforma. Ante mi scivano E Tsºs. El dho. Pedro de Las Landeras Lo firmo de su norº. y de rruego del dho. Juan de la fuente Lo firmo Pedro darriVa Tºs. El sobredicho y antº Gil Vecinos de Santiago de Pardesoa y dº nunez Criado de mi scriva. y Jº de Couso Vzº de san miguel De presqueiras E yo sriva. doi fe conozco a los testigos y Otorgantes Aquí contenidos // y que La piedra de manPosteria La a de arincar El dho. Jº de la fuente a su costas de la Parte de donde la allare.
(Seguen as firmas) N.B. Ver a nota ó pé de páxina, Nº 94.

Como acabamos de ver, a obra tiña un custe de 45 ducados e tres meses de prazo para o seu remate e entrega.

Coma moitas de tantas obras contratadas e non realizadas, esta posiblemente fora unha delas, pois non hai constancia de que esta se levara a cabo, indagando nos meses posteriores a este contrato, nos protocolos deste escriván. Posiblemente fora o derradeiro intento por manter en pé un monumento que andaba rondando os cincocentos anos de existencia. Pero os derradeiros cen anos foron tremendos: primeiro, un contundente destrozo, proporcionado co derrocamento que nel fixeron os Irmandiños e finalemente o incendio. Ó primeiro, como vimo, seguíronlle varios intentos de reconstrucción, ó xeito de remendos, -por parte dos mitrados comoposteláns- pero polo que se pode deducir dos documentos, sempre foron moi pobres, (lembrémonos do que dicían algúns testigos) posiblemente por falla de ducados e maravedís suficientes, que era o gran problema que para a súa reconstrucción vían os mesmos testigos. E ó segundo, un incendio, posiblemente devastador, dado o lugar por onde este empezou, que foi o tellado. Por tanto, este intento de arranxo, debeu quedar só en proxecto.

Baso as miña teoría de que estas obras de reconstrucción e engadidos do ano 1602 se realizaran, fundamentándoas en que Del Hoyo, é moi claro cando di que lle contaron que “habra como veinte y cinco o veinte y seis años que se quemó con fuego…y las centellas que llevo el viento prendieron en el texado de la dicha fortaleça”[9].

Deste feito, podemos deducir, que cos medios que había nese tempo, un incendio no tellado, considerando a altura da torre, era imposible de atallar. Ó ser un espacio cerrado por catro paredes, a propagación polos sobrados, tiña que ser fulminante, xa que eran de madeira, como vimos no proceso.

O cardeal Del Hoyo cando se refire a outras torres e fortalezas que estaban reconstruidas ou en bo estado, ponse a describilas como eran e da un importante número de detalles e pormenores, cousa que non fai nesta ocasión, dando a entender que estaba abandoada, ou eso me parece a min deducir, do seu escrito. O contrato de arranxo, fíxose no ano 1602 e o cardeal debeu visitar Presqaueiras antes de 1607. De haberse feito aqueles arreglos, de seguro que o autor das Memorias, nos houbera dado conta dese detalle. Do que sí nos da conta aquí Del Hoyo é de “dos hermitas: una de Nuestra Señora de Castro y otra de Santa Marina de Alfonsín…”[10].

Á vista desto, coido que tamén podemos concluir que a capela de Nosa Señora do Castro fíxose despois de 1526, ano do proceso que nós estudiamos, -porque ningún testigo fala dela- e antes de 1607, ano no que o Cardeal, data as Memorias. A obra que fixo Xosé Nieto, mestre canteiro de Cerdedo, 60 anos máis tarde, e que nos relata Rodriguez Fraiz, adxudicándolle a realización total da obra, pola suma de 1250 reais, non foi a capela de Nosa Señora do Castro, que como vimos, xa estaba feita con anterioridade, senon dalgún arranxo ou engadido, por máis importante e grande que este fora[11].

Finalmente coido que a razón máis contundente e de maior peso, tivo que ser, a realización da nova residencia para ós xuíces meiriños, que se fixo en Soutelo de Montes, e que Rodriguez Fraiz, data no ano 1602. “…Este Juez, (refírese a Pedro de las Landeras) hizo ver al Prelado…la necesidad de construir una casa decente, capaz y en mejor sitio para la comodidad del pueblo, que el Castillo, de tan difícil acceso; se determinó que el lugar más céntrico y mejor comunicado con toda la jurisdición era la localidad de Soutelo denominado desde entonces de Montes; por pasar a ser desde ese momento la cabeza de toda la Tierra de Montes… A este Juez, se le debe pues, la construcción de la Casa-Torre arzobispal de Montes, por orden del arzobispo Sanclemente que éste mandó levantar para vivienda de los Jueces-Merinos, sita en Soutelo de Arriba, perteneciente en aquel entonces a la feligresía de Pardesoa…Esta Casa-Torre, constaba de todos los elementos necesarios para el fin a la que fue construida, vivienda del Juez, sala de Justicia, archivo, cárcel y muy cerca de la misma el Campo de la Picota o “forca” para ejecutar los reos condenados a la última pena, concedida esta triste facultad a los jueces de Montes por el rey o la autoridad real…El sitio de o Campo de la Picota, donde se ajusticiaba a los reos que por sus crímenes eran condenados a muerte en la Jurisdición de Montes, se halla en el lugar de Sotelo de Abajo, no muy lejos de la cárcel, junto a la casa de Álvaro Sieiro, en los términos de la Madalena”[12].

Pero para ó estudio da reconstrucción da torre de Montes temos neste documento do “contrato de obra” entre o xuiz De las Landeras e Joan de la Fuente, varios datos que nos poden servir para a súa maior e mellor comprensión: 1º contratáronse 60 ameas de dous pés de ancho e dous e medio de alto. Esto danos un total de 56 cms. de ancho para cada unha das ameas e 70 cm. de altura. 2º As sesenta ameas eran para rodear todo o contorno dos catro muros da torre, polo que lle correspondería a cada cara (de ser cadrada) un total de 15 ameas, que deberan ir separadas entre sí aredor dos 40-50 cms. o que nos leva a concluir que cada muro debía medir arredor de 15 metros lineais e como consecuencia, a torre ocuparía un espacio que debera andar sobre os 225 ms. cadrados, mentres que o espacio interior debera estar sobre os 120 ms. cadrados, xa que os muros tiñan un espesor medio, como vimos na valoración de danos de 1.7 ms. de grosor, ainda que os muros baixos eran máis anchos, pois levaban un “petril”, como vimos tamén na referida valoración de danos e neste mesmo documento.

Muros (parte exterior) .. + -.. 15X15…………………………. 225 ms 2.
Grosor dos muros (término medio) ………………………… 1.70 m.
Muros (parte interior ou espacio habitable)…+ -11 X 11….. 121 ms 2.

Todos estas consclusións numéricas son, para min, meras hipóteses de traballo. Pero partindo dos datos que nos foron dando, sobre todo os dous documentos máis fiables que empregamos neste estudio que son: (a) o proceso Tabera-Fonseca, onde os testigos falan baixo xuramento, e (b): un contrato notarial, onde se empeñaba, no só o bo nome das persos, senon tamén os seus bens. Podemos pensar, pois, que estamos moi cerca de poder facer un retrato bastante aproximado de cómo foi o Castelo do Castro de Montes, e o seu entorno, que é, en definitiva, unha das finalidais, deste traballo.
[1] P. T-F. fol. 1500. Pax. 509.
[2] P. T-F. fol. 1075. pax. 293.
[3] López Ferreiro, A. La Iglesia Compostelana en el siglo XVI. Cap. III, pax. 83 e seguintes. Gulías, X. Revista O Quince 2004. pax. 25. Ed. Concello de Beariz.
[4] Tumbo Grande do Mosteiro de Acibeiro. A. Hitórico de Po., pax. 152
[5] Tumbo Grando do Mosteiro de Acibeiro. pax. 47. A. Histórico de Pontevedra.
[6] Prot. Benito de Ogando, fols. 148-151. Nº. 1690. Arquivo H. de Pontevedra
[7] Rodriguez Fraiz, A. Sección de ciencias eclesiásticas y estudios jacobeos. pax. 358.
[8] “…ha de azer en la fachada de dich. fort. y torre principal una bara de pared de alto de quatro palmos y otro tanto de ancho todo lo que tubiese de contorno y concavida la dicha torre… Mas a de azer…sobre la dicha pared y poner en la principal della sasenta almenas en proporción, las quales an de tener dos pies de ancho y dos y medio de alto, y an de ser de piedra de grano labradas…a de poner quatro gargolas en las quatro esquinas de la dicha fortaleza” Prot. Benito de Ogando. Caixón 1692. Ano 1602. fols. 38, 38vº, 39, 39vº. Arquivo Histórico de Pontevedra.
[9] Jerónimo del Hoyo, Memorias del Arzobispado de Santiago. fol. 462 vº. pax. 495.
[10] Jerónimo del Hoyo, Memorias del Arzobispado de Santiago. Fol. 462 vº. pax. 495.
[11] Ver: Rodriguez Fraiz, A. Canteiros e artistas da Terra de Montes, pax. 309.
[12] Rodríguez Fraiz, A. Secciones de Ciencias Eclesiásticas y Estudios Jacobeos, paxs. 361 e 362. Separata de Compostellanum. Vol. XVI. Nº 1-4. Enero-Dic. 1971.